NOS BAUTIZARON 

O  NOS BAUTIZAMOS

    

Marcos 1,7 a 11"En aquel tiempo proclamaba Juan: "Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias. Yo os bautizo con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo". Por entonces llegó Jesús, desde Nazaret de Galilea, a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo, mi predilecto".

 

 EL AGUA.-

 

El agua tiene un simbolismo maravilloso para el bautismo: el agua es vida, el agua limpia y se limpia, el agua forma parte del 71 % de nuestro cuerpo, al que equilibra hídricamente. El nivel de sal en los mares es del 3,4 %. Si subiera al 6 % la vida en ellos sería imposible, como pasa en el Mar Muerto. El cuerpo humano posee la misma proporción de agua que el planeta Tierra: el 71 % y  la sangre la misma salinidad que el agua del mar: el 3,4 %.

           

El agua sacia la sed de los seres vivos. Cada una de las células de nuestro cuerpo que tiene sed, nos avisa para que bebamos agua, limpia y natural. Pero los países desarrollados enviamos cada año al agua entre 300 y 500 millones de toneladas de residuos contaminantes. Gracias que ella tiene la maravillosa cualidad de purificarse con la evaporación. Cuatro millones de niños mueren al año en el mundo por falta de agua. Unos 2.500 millones de personas enferman al año en el Tercer Mundo por enfermedades derivadas de la carencia de agua, o por beber agua no potable.

 

Recordar el agua de nuestro bautismo debería producir hoy en nosotros los mismos efectos que produjo en Jesús: dar de comer a los hambrientos, de beber a los sedientos, curar a los enfermos, etc. El primero debería ser que todo el mundo tuviese acceso a agua potable suficiente, porque el agua es el alimento más necesario para el ser humano. Gracias a cuantos colaboradores habéis apoyado el Proyecto de agua en Alta Verapaz de Guatemala, CON UNOS 251.000 €, unas 500 familias indígenas ya disponen de ella. El valor de lo que habéis hecho, mucho mayor de lo que nos imaginamos desde aquí, os acompañará para SIEMPRE.

 EL BAUTISMO DE JESÚS:

 

 1.-Jesús acude a ser bautizado por Juan, y a partir de ahí se produce un cambio radical en su vida. De estar en Nazaret trabajando durante bastantes años como un obrero más, donde comprobó las penurias de los pobres y explotados, pasa a trabajar de otra manera y con otro compromiso mucho más radical: la construcción del Reino de Dios. Aquella experiencia obrera le llevó a reflexionar mucho y a descubrir que aquella forma de sociedad era inhumana, injusta, indigna del hombre. Había descubierto desde abajo y desde dentro lo que era la vida de los empobrecidos de entonces, donde hasta las niñas de 12 años y los niños de 14 ya pagaban impuetos al César romano.

 

2.-Por eso Jesús, como vemos ya desde el comienzo del Evangelio, se dirige tantas veces a los pobres, a los que llama dichosos porque de ellos es el Reino de los Cielos. Por tanto desde la riqueza no se puede pertenecer al Reino de los Cielos. Para hacerlo es necesario abandonarla compartiéndola, y vivir solo con lo necesario, porque como decía San Ambrosio en el siglo IV "lo que nos sobra se convierte en un deber para la necesidad del prójimo".

 

3.-Jesús comprende que es necesario un cambio radical, que aquella sociedad injusta y cruel, impuesta por el Imperio Romano, no puede seguir así. Acude a que Juan lo bautice. Es su bautismo de agua. El agua DE NUESTRO BAUTISMO tiene que impulsarnos a limpiar tanta injusticia, opresión y basura (también religiosa) como tenemos hoy en el mundo. Es necesario dar vida y limpieza como la da el agua. A veces los ríos se desbordan para limpiarse y a las pocas horas tener su agua trasparente y limpia. El Concilio Vaticano II puso en marcha una gran depuradora para la Iglesia, pero lo hemos abandonado... Jesús se bautizó de verdad y por eso Jesús,  asume un compromiso social, político y religioso: hacer y anunciar el Reino de Dios.

 

·               -Un compromiso social liberador: la justicia, la igualdad, la fraternidad, el amor mutuo, la entrega a los demás, el perdón, la paz, la dignidad de las personas.

 

·               -Un compromiso político liberador: "Todos vosotros sois hermanos, a nadie llaméis señor sobre la tierra, ya sabéis que los señores de este mundo subyugan a sus súbditos e imperan sobre ellos: no ha de ser así entre vosotros, sino que el mayor entre vosotros ha de ser el servidor de todos".

 

·               -Un compromiso religioso liberador: "Uno solo es vuestro Padre, el del Cielo, todos vosotros sois hermanos...No hagáis caso a quienes imponen grandes cargas a los demás y ni un dedo ponen para empujar", o "convierten mi casa en casa de banqueros" (son los únicos contra los cuales Jesús empuñó el látigo: ¡si viniera hoy!. "Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad". Quienes usan la religión como un instrumento de poder, dominio, manipulación, de opio adormecedor y evasivo, son abominables. Las religiones fueron muchas veces y pueden seguir siendo, un gran peligro para la humanidad. La religión que no humaniza, esclaviza.

 

 4.-Este triple compromiso lleva a Jesús a ser perseguido por todos: por las "autoridades" políticas y aún más por las religiosas. Ven en El un serio peligro para su situación privilegiada. Los pobres lo entienden y lo siguen, pero los ricos, los poderosos y los de arriba lo rechazan. Después de la resurrección de Lázaro, "se reúnen los sumos sacerdotes y los fariseos y dicen: si le dejamos seguir así vendrán los romanos y destruirán el Templo y a nuestra nación... Desde ese día decidieron darle muerte". Seguro que tenían miedo a que los romanos se enteraran de lo que Jesús estaba haciendo y enseñando.

 

5.-Es por lo que Jesús termina su vida en este mundo con un bautismo de sangre, nada menos que en la Cruz: El mismo bautismo que reciben ahora cada día los miles de empobrecidos de la tierra que son asesinados por una muerte injusta y prematura a causa del hambre, la sed, la emigración, los desplazamientos, los encarcelamientos indiscriminados como en Ruanda o el Congo, así como quienes los defienden como los misioneros, los sindicalistas de Colombia, miembros de ONGs, secuestrados y a veces asesinados. Los asesinos son los mismos de entonces: los que viven a costa de los demás sobre todo en el Tercer Mundo, que tienen sus manos muy manchadas con la sangre de los pobres.

 

6.-Bautizarse es decidirse por Jesucristo, con un compromiso de coherencia de toda nuestra vida con Jesús y su mensaje, es decir, por la dignidad de todo ser humano. Por tanto, creer es comprometerse crítica, política e históricamente con la construcción de la justicia, la igualdad, la fraternidad, la vida, el amor, la esperanza, la alegría de vivir, la paz, la confianza en el Padre-Madre Dios como lo hizo el gran profeta Jesús de Nazaret.  Según esto, ¿estamos siendo coherentes con nuestro propio bautismo como lo fue Jesús con el suyo? Si nos bautizaron de pequeños, ahora tenemos que bautizarnos a nosotros mismos con el bautismo de verdad como lo hizo Jesús. Ojalá que sí, para hacer la vida más digna y feliz en este mundo a nosotros mismos, a todos los hombres y a toda la creación, y así participar también con El en la Plenitud de la Vida.

 

Un abrazo muy cordial a tod@s.-Faustino