NOTA PREVIA.-

Quizá os extrañe un poco el título de este Comentario. Es una minipataleta mía, porque siempre oímos hablar del niño Dios, del Hijo de Dios, y nunca del niño Hombre, poniendo mucho más el acento en Dios que en el hombre.    Y es porque no hacemos caso de verdad, a lo que nos dice Jesús mismo, que con frecuencia empleaba para nombrarse a si mismo la expresión: EL HIJO DEL HOMBRE, le  gustaba este nombre y es con mucho el que más aparece en el Evangelio (unas 80 veces). Esto tiene importancia, porque Él a lo que vino de verdad fue a hacerse HOMBRE para compartir toda nuestra vida, y desde ahí ofrecernos un mensaje pleno de liberación integral para TODOS, para este mundo y para la plenitud final. Jesús puso el acento en el hombre, y en el hombre lo tenemos que poner nosotros, como lo puso Él. En Navidad surgen benefactores como setas (futbolistas, deportistas, artistas y mil “istas” más), para hacer algo por los niños pobres, pero solo en estos mismos días, y  el resto del año siguen dando culto y tributo al dios dinero del consumismo y el neoliberalismo capitalista que es el causante y el productor de esos niños empobrecidos. Tal vez lo hacen INGENUAENTE por una buena causa, pero sin preguntarse y comprometerse en la lucha contra las CAUSAS que motivan esa buena causa. Perpetuar el sistema neoliberal es perpetuar la producción de empobrecidos. Esos planteamientos en vez de enfrentarse el sistema productor de empobrecidos, SIGUEN INSTALADOS DENTRO DE ÉL, lo alimentan cada vez más, con lo que sigue aumentando la injusticia, la desigualdad, la pobreza, la marginación. Solo desde una conciencia CRÍTICA es posible PROVOCAR la insurrección de las conciencias INGENUAS.

Sin entrar dentro de mundo del pobre y las causas que lo producen, no podemos hacer nada por el pobre. Jesús lo hizo y por eso entró dentro de nuestra propia realidad: no era una apariencia de hombre, sino que fue hombre de verdad. El vino a nosotros. Nosotros no podemos ir a Él sin ir a donde Él vino: el hombre. El camino para ir a Dios, es el hombre. Vayamos al Evangelio de hoy y su Comentario:

 

Lucas 2,16-21

"En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María, y a José y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, medi­tándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y ala­banza a Dios por lo que habían visto y oído, todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concep­ción".

El día 1 de enero celebramos la fiesta de SANTA MARIA MADRE DE DIOS. ¿Es correcta esta denominación? ¿Puede una persona humana ser padre o madre de Dios que está mucho más allá de todo lo humano que nos podamos imaginar?

 De Dios es muy poco lo que podemos saber, porque aunque sepamos ya muchas cosas del hombre, de la naturaleza, del universo, es infinitamente más lo que nos falta por saber.

Todavía hoy el más potente ordenador está inmensamente lejos de aproximarse al cerebro de un simple mosquito. Cuanto más sabemos, más sabemos lo que nos falta por saber. Por tanto, de la inmensidad, de la grandeza, de la ciencia, y del poder de Dios sabemos muy poco, muy poco. En este mundo Dios para nosotros es invisible. Lo que sabemos de Dios se lo debemos a Jesús de Nazaret, que sí se hizo visible para descubrirnos lo que necesitamos saber de Dios para este mundo. Lo recordábamos en el comentario del día de Navidad al decir:

·         Por Jesús conocemos que Dios es Padre, amor, vida y felicidad; que Dios tiene un sitio preparado para todos; que Dios es luz, comprensión, generosidad, ternura, perdón, esperanza, belleza y alegría; que Dios es nuestro destino y nos espera en la última vuelta del camino de esta vida, para pasar a más vida, que es plenitud para todos y para todo; que Dios es fiesta y alegría sin fin para todos y para todo.Y ahora añadimos: 

·         Por Jesús conocemos también que Dios amor y ternura para los niños, en los que hay una presencia real de Jesús (Marcos 9,35 y 10,13 a 16),  que es pan para los hambrientos, agua para los sedientos, vestido para los desnudos, cuidado para los enfermos, acogida para los forasteros, compañía para los encarcelados (Mateo 25,31 a 46).

·         Por Jesús conocemos que Dios es alimento y belleza en los lirios del campo y los pájaros del cielo (Lucas 12,22 a 28), providencia hasta para un solo pelo de nuestra cabeza (Mateo 10,30).

·         Por Jesús conocemos que Dios es curación y cuidado para el herido (Lucas 10,29 a 37: el Samaritano), dignidad y rehabilitación para el despreciado (Lucas 7,36 a 50:la pecadora pública).

·         Por Jesús conocemos que Dios es hambre y sed de justicia, es paz verdadera para quienes trabajan por ella, es dicha para los misericordiosos, es limpieza y nobleza para los de corazón sincero; por Jesús conocemos que Dios es consuelo para los que lloran; es felicidad para los perseguidos por causa de la justicia; por Jesús conocemos que Dios es recompensa grande en el reino de los cielos para los perseguidos, injuriados y calumniados por la causa de Jesús (Mateo 5,1 a 11: las Bienaventuranzas).

·         Por Jesús sabemos que Dios es la verdad que nos hace libres (Juan 8,32): libres del hambre, de la guerra, de la injusticia, de la opresión, de la violencia, del odio, de las torturas, de la división, del rencor, de la emigración, de los desplazamientos, de la desigualdad.

·         Por Jesús sabemos que Dios es el Dios verdadero de la fraternidad, del pan de cada día, del perdón (Mateo 6,10 a 13: el Padre nuestro), de la igualdad, del amor (Juan 34 a 35:Mandamiento nuevo), de la alegría, de la paz, de la esperanza, de la vida en abundancia (Juan 10,10), de la plenitud del Reino y la felicidad sin fin (Mateo 25,34).

    Jesús fue ese hombre que con los hechos y las palabras de su vida, nos descubrió a ese Dios, el Dios de verdad. De este gran hombre, el Hijo del Hombre, llamado Jesús, que nos descubrió a Dios en si mismo, fue madre, María de Nazaret. María, como todas las madres, fue su educadora, pero ¡qué educadora! que hizo de aquel niño un HOMBRE tan extraordinario, valiente, decidido, seguro, lleno de fe en Dios y en el hombre, luchador, comprometido, con una visión tan clara sobre el valor de la persona humana, de la vida, del sentido de la existencia, pacífico, comprensivo hasta con sus mismos crucificadores ("Padre perdónales porque no saben lo que hacen"), perdonador hasta desde la misma cruz. Gracias María, por el don tan grande que nos has hecho: el Hijo del Hombre. Por eso te queremos mucho, te admiramos, y te felicitamos porque ya estás en la plenitud de Dios.    Así es el Dios de Jesús. Así es el Dios humanizado que se nos hace visible en Jesucristo; el Dios que es nuestro destino y la meta del universo.    Yo personalmente creo que Dios tiene preparado un océano inmenso de plenitud definitiva para todos y para todo el universo, y que al final todos y todo terminaremos inmersos en él. Es la plenitud del Reino de Dios, que nos descubrió Jesús. Pero también pienso que a los explotadores de los pobres, a los insolidarios, a los maltratadores, a los esclavizadores, a los sacrificadores de niños, a los usureros y desahuciadores, a las multinacionales y sus promotores, les va a costar mucho, mucho, llegar a ella, como las tortugas que nacen entre peñascos y guijarros, muy alejadas de la playa y les cuesta mucho tiempo y mucho esfuerzo llegar, casi exhaustas, a sumergirse en el agua y nadar libremente.    Es tarea y misión de nuestro trabajo en este mundo, preparnos a todos nosotros y a toda la creación para esa meta final. Las herramientas son la construcción del amor, la justicia, la igualdad, la fraternidad, la solidaridad, la vida, la comprensión, la generosidad, la entrega, la unión, la paz, la esperanza, el sentido de la vida, el respeto mutuo, la libertad... Muchos manejan a diario estas herramientas: EN ELLOS NACE JESUS CADA DIA, aunque ni lo conozcan.Pero otros muchos manejan las herramientas de la injusticia, el odio, la ambición, el poder, la avaricia, la explotación, el abuso de los débiles, la venganza, el homicidio de las personas y de la naturaleza: EN ELLOS MUERE ASESINADO JESUS CADA DIA.

     ¿Cuáles ganarán? Sin duda ganarán aquellos a quienes alimentemos cada uno de nosotros en nosotros mismos. ¿Que herramientas manejo yo? María, ayúdanos a parecernos a ti.

 

Un abrazo muy cordial a tod@s, y MUY FELIZ AÑO NUEVO.-Faustino